En 1993 se convocaron las últimas oposiciones al cuerpo de fareros.
Los pocos que quedan en activo, tuvieron que elegir entre un oficio condenadoa desaparecer o abandonar los faros y trabajar en las oficinas de los puertos.
Un acercamiento a una profesión en extinción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Puedes añadir aquí tus comentarios